Carlos Mimenza se reunió con autoridades de la nación Yaqui en Sonora

CAMN.- El empresario Carlos Antonio Mimenza Novelo se reunió con autoridades de la nación Yaqui en el estado de Sonora como parte de una agenda de trabajo programada con los principales liderazgos indígenas del país con el objetivo de obtener un diagnóstico claro y de primera mano sobre la situación pluricultural del país.

La nación Yaqui habita en el valle del Río Yaqui, en el estado de Sonora, México y el suroeste de Estados Unidos. La concepción yaqui del mundo es considerablemente diferente de la de sus vecinos. Por ejemplo, el mundo (en Yaqui, Ania) está compuesto por cinco mundos diferentes: el mundo salvaje del desierto, el mundo místico, el mundo de las flores, el mundo de los sueños y el mundo de la noche.

La Tribu Yaqui esconde una historia de lucha y resistencia que se ha desarrollado de manera paralela a la historia de México. A pesar de haber estado presentes desde el momento en que llegaron los españoles, haber sido de los territorios evangelizados por los jesuitas, y haber presenciado el porfiriato y la revolución, su historia difiere enormemente de la que se asume como la unificadora de este país, y conocerla permite comprender la importancia de la lucha que libran hoy día, ya no frente a un ejército, sino frente al despojo de recursos que golpea indistintamente.

Los yaquis exponen el origen mítico del principio de cuidado del yoreme (pueblo), entendiendo este término como una mezcla entre las personas y el territorio, sin distinción o superposición jerárquica. Es gracias a este principio tan sólido al interior de la tribu que la lucha por su identidad se ha mantenido a lo largo de los siglos, por ello tanto empeño en defender sus costumbres y sus tierras. Este principio protector se ha transmitido de generación en generación, y con él, el orgullo de ser yoreme y de defender a la colectividad de igual forma que a la tierra, a los ríos, a lo que de ella se cosecha. A través de la lengua yaqui se expresa esta identidad y se transmite entre las familias y entre los ocho pueblos de la tribu, por lo que constituye no sólo un vehículo de comunicación, sino sobre todo un elemento de permanencia y reproducción identitaria. Durante más de cinco siglos, la defensa de su lengua y su territorio, ha sido una constante obligada.

En ese sentido, el líder de las autodefensas señaló que se debe preservar la cultura yaqui y aprender de su cosmovisión del mundo como parte de nuestro legado cultural prehispánico que vive en armonía con los ecosistemas a través de sus actividades agrícolas y espirituales.